Un fin de semana en alguna playa de Francia
El regreso a Francia fue difícil: re-acostumbrarse a tirar el papel higiénico en el inodoro (al principio pasaba un ratito buscando un basurero); a pensar que para sacar dinero del cajero tenía que salir del carro, ya que no hay autobanco por aquí; a aguantar el calor, y la gente que me dice “pero tendrías que estar acostumbrada, ya que estabas en Guatemala: allá hay calor así, no?”; a hablar francés (confieso que a veces mi hermana me mira un poco raro, con unos ojos que significan “qué estás diciendo? Esta palabra no existe en francés!”); a comer francés (pero esto no me costó tanto... je je); etc.....
Para descansar de tanto esfuerzo intelectual (y tanto calor), fui a visitar a Christophe (para los que lo conocen, y los que no, él es el amigo que vino a Guatemala a visitarme y que dejé olvidado en el aeropuerto), en Normandie. Ahora están pensando (decidí adoptar la conjugación guatemalteca, ya no estoy acostumbrada a decir “estáis pensando”): y ¿dónde es esto? Al Noroeste de Francia, sobre la costa Atlántica.
Verán en las fotos que las playas no son negras sino blancas o amarillentas, que el agua no es azul transparente sino verde.... pero igual, con este calor, fue super agradable bañarse!
Camino al agua!
Playa del pueblo de Cabourg.
Ciudad de Caen (Normandie): Abadía de las mujeres.


